Estudiantes de la Técnica N°2 de Glew terminaron el año con una gran obra solidaria

Estudiantes de la escuela Técnica N°2 de Parque Roma de Glew en la materia “prácticas profesionalizantes” fabricaron juguetes adaptados para chicos con capacidades diferentes y se los donaron a chicos de la Fundación Cirer, como parte de un proyecto en conjunto con esta entidad dedicada al tratamiento de personas con capacidades diferentes.

Así, lograron que nenes con discapacidades motrices o no videntes que asisten a la entidad puedan jugar. Vivoenglew.com dialogó con los alumnos que contaron su gratificante y solidaria experiencia al finalizar el año lectivo.

Cómo surgió el proyecto

En primera instancia, la presidenta de la fundación Cirer de Glew, Constanza Pavón, fue quien se acercó a la escuela dando el puntapié inicial, quien comentó a los directivos acerca de esta propuesta. Al respecto, contó que los dispositivos comprados son muy costosos y algunos no se consiguen.  Así fue cuando planteó que se podía hacer esos mismos juguetes, pero de una manera más económica. “Nos explicó qué podíamos hacer y cómo, y así empezó todo. Algunos agarraron juguetes que ya tenían y no funcionaban y los adaptaron para que los usen los chicos, y otros comenzaron de cero”, explica la profesora Rosana Odorisio.

Desde entonces, la profesora a cargo de esta materia les trasmitió este desafío a  los chicos. Y para lograr el objetivo, los chicos tuvieron que investigar en qué consisten las tecnologías asistivas y demás cuestiones relacionadas al tema. Por ello, fueron largos meses hasta que alcanzaron el trabajo final. Según lo que contaron los alumnos, fue una satisfacción el hecho de culminar  los juguetes y poder entregárselos a los chicos de la fundación local.

“Constanza vino a dar charlas, le mostró fotos de los chicos sobre las discapacidades que tenían, para ver qué cosas serían de utilidad”, cuenta la profesora. “Vino varias veces y la fundación colaboró mucho con los materiales para que ellos puedan hacerlo”, remarcó.

Por ello, los alumnos, con la ayuda de la Fundación CIRER, crearon varios juegos para ser utilizados en las terapias para mejorar la calidad de vida de estos chicos. Estos juguetes se fabricaron instalando dispositivos “switches” que  pueden generar una acción, sea por una presión manual, a través del aire y por medio de la visión. De esta forma, responden a un estímulo y provocan diferentes efectos, destinado a la necesidad de cada destinatario, en esta ocasión, fueron los chicos de la entidad que precisan recurrir a ellos y contribuye a sus tratamientos.

Por su parte, los estudiantes, que recientemente han finalizado el secundario en la escuela Técnica N°2 del barrio Parque Roma de Glew, dialogaron con este medio sobre el proyecto en el que estuvieron trabajando durante todo el año con óptimos resultados. Aquí lo que predomina es una buena causa ya que chicos con dificultades motrices  y niños no videntes pudieron tener un juguete adaptado a sus necesidades.

Vale mencionar que este proyecto se realizó dentro de la materia “prácticas profesionalizantes”  con la profesora Rosana Odorisio, donde el contenido de esta materia es llevar a la práctica lo que aprendieron de manera teórica.

Así, este proyecto está relacionado a la tecnología asistiva, que son las que facilitan la ejecución de actividades o la interacción con el entorno físico y social de las Personas en Situación de Discapacidad.

Juguetes adaptados en clase

Por su parte, un grupo de chicas contó a este medio cómo llevaron a cabo la realización de sus juguetes. “Nuestro juguete empezó de cero. Creamos unas sillitas voladoras que giran y prenden luces, pero en el intento el motor se nos quemó cuatro veces”. Tal como cuentan las alumnas, y a pesar de los obstáculos que tuvieron en el camino, nada hizo que se rindieran ya que tenían claro el objetivo. Por eso, luego de unos meses pudieron terminarlas exitosamente. “Todo ese trabajo al entregárselos a los chicos valió la pena”, destaca una de las estudiantes.

“Hay otro juguete que hicieron que se activa soplando, para que trabaje la musculatura de la cara”, remarcan desde el alumnado, para luego seguir contando todo lo que lograron con mucha dedicación.

Repercusión social

Por otra parte, lo que no se imaginaron fue la repercusión que este proyecto iba a traer aparejado, tanto en medios de comunicación como en la sociedad en general. Así y todo, los chicos volvieron a reiterar: “Nos movilizó la obra solidaria”. “Lo bueno de todo esto fue ayudar a los chicos”, explica otro de los estudiantes.  Es decir que todo el alumnado concluye en el mismo punto.

Día de la entrega y el después

El día de la entrega a los chicos de la fundación CIRER fue en el mes de noviembre y fue un evento muy emotivo.

Pero luego, muchos padres de alumnos de esta escuela les empezaron a traer más juguetes para que adapten, es decir, que la gente siguió donando juguetes y materiales.

En definitiva, los chicos de esta escuela vieron esta iniciativa como un simple comienzo porque detallaron que pueden seguir adaptando juguetes y ayudando, más allá de que la materia ya la aprobaron y terminaron el secundario. Según lo que relató el alumnado, este proyecto les generó “mucho entusiasmo” y hasta muchos sostenían que lamentaban terminar el secundario, por la buena formación que allí recibieron.

Tal como se los observa en la última imagen a los estudiantes en su último día de cursada, lucían sus caras pintadas, pero principalmente predominaba un clima de alegría y sonrisas en sus rostros pues sintieron que todo con esfuerzo se puede mejorar y superar.

 

 

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