Homenaje a Eva Perón a 64 años de su fallecimiento

A 64 años del paso a la inmortalidad de Evita: Hoy se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento de Eva Perón, mujer que logró fijarse con todas sus acciones en el corazón de los más humildes, de los más necesitados, y por ello sus merecidos homenajes. Debido a sus enormes ideales, valores, sentimientos y valentía, Evita cambió para siempre el rumbo político en el país con su fuerte trabajo realizado para los que menos tienen y reivindicando el rol de la mujer. Recuerdos de la enfermera de Evita y vecina de Glew, María Eugenia Álvarez.

Un día como hoy pero de 1952, “Evita” fallece a los 33 años, es decir  que hace exactamente 64 años atrás, la Argentina asistía a una de las movilizaciones más concurridas de su historia debido a la triste noticia de su fallecimiento, lo que generó una fuerte conmoción en el pueblo argentino.

Cabe recordar en esta fecha conmemorativa que Evita logró una activa participación en la vida política de Argentina, algo totalmente atípico en su época. Además, es importante rememorar que Evita fue la primera mujer argentina que participó activamente en la campaña electoral de su marido en 1946 y que buscó la igualdad política entre los hombres y mujeres, impulsando y acompañando la sanción en 1947, de la ley de sufragio femenino.

Lo cierto es que su trabajo desde la acción social fue incansable y mas aún con el desarrollo de la Fundación Eva Perón, a la vez que creó hospitales, hogares para ancianos y madres solteras. Por ello y mucho más hoy se la recuerda como la Jefa Espiritual de la Nación:

 “Cuando elegí, ser Evita, sé que elegí el camino de mi pueblo,…nadie sino el pueblo me llama Evita… yo me les presenté así, el día que salí al encuentro de los humildes de mi tierra…Cuando un pibe me nombra Evita me siento madre de todos los pibes y de todos los débiles y humildes de mi tierra… Cuando un obrero me llama Evita me siento con gusto compañera de todos los hombres que trabajan en mi país y aún en el mundo entero…” (Fragmento ” La razón de mi vida”- Eva Perón)

Otra frase que dejó marcas de su personalidad: “…He hallado en mi corazón un sentimiento fundamental que domina desde allí, en forma total mi espíritu y mi vida, ese sentimiento es mi indignación frente a la injusticia… cada injusticia me hace doler el alma como si me clavase algo en ella. De cada edad guardo el recuerdo de alguna injusticia que me sublevó desgarrándome íntimamente.”… (Fragmento ” La razón de mi vida”- Eva Perón)

 

Recuerdos de la enfermera de Evita y vecina de Glew, María Eugenia Álvarez

Para recordarla en el plano local, Glew tiene como vecina a la persona que cuidó a la señora Eva Duarte de Perón hasta su último día en esta tierra.

Por su parte, La enfermera de Evita y vecina del barrio los Álamos de  Glew, María Eugenia Álvarez, tenía poco más de 20 cuando atendió por primera vez a Eva Perón. Para quienes no la conocen, María Eugenia Álvarez es la última enfermera que asistió a Eva Perón, y estuvo hasta el último minuto a su lado. Y siempre con la humildad y respeto que la caracteriza, María Eugenia relata todo lo que vivió al cuidado de Evita, mientras que siempre aclara “Yo soy una enfermera más, la figura es Evita”, destacando su sentimientos de  respeto y amor hacia la figura de Eva Perón. Y por haber estado cuidándola hasta el último día conoce bien cómo sufrió y luchó por los derechos de su pueblo. De hecho, María Eugenia recuerda cuando Evita se preguntaba: “Quién va a cuidar de los viejitos y de los niños”, dos días antes de morir.

Asimismo, María Eugenia destaca las obras que ejercía para los más humildes, lo realizado en la fundación, y su accionar, ya que su lucha fue inagotable, a la vez que resalta que siempre Evita trabajó en pos del bien del país y del ciudadano, más aún con el foco puesto “en la niñez y en los ancianos”.

En tanto, la última enfermera que asistió a la Señora Eva Perón recuerda siempre su fuerte compromiso con las obras de la fundación, con los niños y ancianos, con la escuela de enfermería, en síntesis, con su pueblo.

Lo cierto es que la enfermera y vecina de Glew, María Eugenia Álvarez tenía poco más de 20 cuando atendió por primera vez a Eva Perón, durante una operación de apendicitis a la que la primera dama argentina se sometió en 1950. Pero lo que no se imaginó desde un primer momento es que iba a atender a Evita durante la enfermedad que terminó con su vida tan solo dos años más tarde.

María Eugenia se recibió en el año 1944 en el Hospital Rivadavia con apenas 17 años. La enfermera comenzó a formarse a los 15 años, llegó a ser Regente de la Escuela de Enfermeras de la Fundación Eva Perón, y de tres internados en Ezeiza. Entre otras actividades y labores, ha integrado equipos de apoyo humanitario enviados a varios países vecinos, como Perú, Colombia y Venezuela.

Pero reiteramos que, para aquellos que no la conocen en persona, sus ojos claros reflejan una mirada profunda, sincera, de humildad y franqueza, y deja entrever su entrega a su profesión que, si bien ya no la ejerce, deja vislumbrada toda pasión y exigencia que ha puesto en cada paciente. “Amo y adoré esta profesión”, afirma.

Al recordar su experiencia al lado de “la Jefa espiritual de la Nación”, María Eugenia relata que conoció a Eva Duarte en febrero de 1950, cuando Evita se encontraba internada en el Instituto del Diagnóstico con un cuadro de apendicitis, el que no terminó siendo tal, sino el comienzo de la enfermedad por la que moriría dos años después.

No obstante, tiempo más tarde, volvió a trabajar con ella, cuando Evita comenzó con las pérdidas, los primeros síntomas del cáncer. Por su parte, Perón pidió que la llamaran a María Eugenia y a su hermana Rita para su cuidado. Mientras tanto, Evita seguía trabajando, pero cada vez se volvía más consciente de su padecimiento.

Luego del postquirúrgico, siguió cuidándola. “Había una cuestión muy importante entre ella y yo, entre la personalidad de Eva Perón y mi forma de actuar… Ella me hacía notar a mi como que me tenía una gran confianza, pero a mí se me multiplicaba el respeto por la señora Eva Perón porque yo iba descubriendo esa personalidad en esa mujer, no solamente porque era la mujer del Presidente de la República sino lo que proyectaba en esa mujer para la historia argentina, yo lo sentía”.

Y fue a pedido de Evita que María Eugenia fue la Regente de la Escuela de Enfermería “7 de mayo” de la Fundación Eva Perón, entre 1951 y 1955, siendo la responsable de la formación de más de 1100 auxiliares de la salud, lo cual evidencia la confianza que tenía hacia su persona. “Sé que es una persona seria y correcta que no me va a defraudar”, pronunció la mujer del presidente de la Nación al encomendar el cargo.

Las últimas palabras de Evita

En el último tiempo, cuando Evita ya no podía levantarse de la cama, María Eugenia era quien permanecía en la noche, sentada junto a ella. Y la madrugada de su último día de vida, recuerda que Evita le insistió para que la acompañara al baño. “La sostenía con mis brazos y ahí, en el lavabo me dijo: Ya queda poco. Y yo le dije: ‘Si señora, falta poquito para ir a la cama’, y me contestó: ‘No María Eugenia, a mí me falta poco’. Luego, se durmió profundamente. Después de eso, no la escuché más, entró en agonía. María Eugenia testifica haber escuchado estas últimas palabras de Evita antes de entrar en un coma que terminó con su vida a las 20.25 horas del 26 de julio. Tras escucharla por última vez, la enfermera recogió las últimas lágrimas de Evita en un pañuelo.

“El doctor Finochietto le tomó el pulso para tener la seguridad absoluta, y en ese momento vi que los ojitos de Evita lagrimearon. Recordé que debajo de la almohada estaba su pañuelo. Lo saqué y sequé sus lágrimas pero no opté por ponerlo otra vez debajo de la almohada sino que lo guardé en mi bolsillo. Hoy he decidido dejarlo donde debe estar, en el Museo Evita”, expresó emocionada.

Así es como María Eugenia vio trabajar a Evita hasta último momento, supervisando las obras de la Fundación que estaban en marcha y proyectando aquellas por venir, y cuidó a la mujer más influyente de la Argentina hasta su último día de vida.

Y hoy, desde los distintos rincones del país, se conmemora este nuevo aniversario del fallecimiento de la persona “símbolo de la lucha por los derechos de los más humildes y de la reivindicación política y social de la mujer”.

 

 

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  1. valentina

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