Madres de Plaza de Mayo: 37 años de lucha y un poco de justicia

El 37mo aniversario del día en el que un conjunto de madres de desaparecidos se presentó por primera vez en Plaza de Mayo para exigir información de sus hijos secuestrados por la dictadura cívico militar, llega con la confirmación de las condenas a los responsables del secuestro y desaparición de sus tres fundadoras: Azucena Villaflor, Esther Ballestrino de Careaga y Mari Ponce de Bianco.

Con el fallo de la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal, que ratificó hace unos días las condenas al ex capitán Astiz, al ex jefe del llamado grupo de Tareas de la ex ESMA Jorge “Tigre” Acosta y a Ricardo Cavallo, detenido en Méjico años atrás, se clausuró uno de los más siniestros delitos perpetrados por la dictadura.

“Individualmente no vamos a conseguir nada, ¿por qué no vamos todas a la Plaza de Mayo? Cuando seamos muchas, Videla tendrá que recibirnos”, había planteado Azucena a las madres que la acompañaban a la espera de ser atendidas en la Iglesia Stella Maris, sede del vicariato castrense, próxima al Edificio Libertad de la Armada.

El 30 de abril de 1977 era sábado por lo cual la Casa Rosada ocupada por los militares golpistas tenía sus puertas cerradas y las fuerzas represivas se desplegaban por la Plaza de Mayo. Así y todo estas mujeres estaban dispuestas a quedarse: Azucena Villaflor,  Berta Braverman, Haydée García Buelas, María Adela Gard de Antokoletz, Julia Gard, María Mercedes Gard y Cándida Gard (4 hermanas), Delicia González, Pepa Noia, Mirta Baravalle, Kety Neuhaus, Raquel Arcushin De Caimi y una joven que no dio su nombre.

Esa valentía fue el acta de nacimiento de las Madres de Plaza de Mayo, como se las conoció después, siendo considerado un símbolo de la resistencia y la denuncia del terrorismo de Estado y  del que se cumplen 37 años.

Estas madres ya hacía varios meses que recorrían iglesias, cuarteles, comisarías, juzgados sin obtener respuestas sobre el paradero de sus hijos, detenidos desaparecidos por la dictadura de la Junta Militar presidida por Jorge Videla.

La palabra “desaparecidos” cobró relevancia para dar cuenta de los secuestros masivos, primera evidencia del sistema clandestino de centros de detención ilegal, torturas y exterminio montado por el régimen dictatorial.

“Los desaparecidos no existen, son una entelequia”, afirmó Videla durante una conferencia de prensa ante medios extranjeros, cuando le preguntaron por los secuestrados.

 

Fuente: Télam

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