Más sobre los 150 años de Glew: Personas, imágenes, recuerdos…

Es difícil realizar un resumen cuando de lo que se habla es ni más ni menos que de 150 años de historia. En todos estos años transitaron muchas personas importantes dejando huellas, donde transcurrieron como nos dicen lectores “los mejores años de su vida”, y donde actualmente quedan recuerdos, pero también mucho por hacer. Varios recuerdos se reavivan aquí en la propia experiencia y memoria de algunos vecinos destacados de antaño.

Glew y alguna de sus imágenes

Edmundo-Trotha recuerdos

Sólo para citar algunos, como contaba uno de los pioneros que lamentablemente ya no está entre nosotros, Edmundo Trotha, cuando los vecinos estaban conformando el pueblo, se podía encontrar tres cuadras largas de pleno campo por Almafuerte, y si llegaba una persona ajena al pueblo buscando una calle, primero preguntaban “a quién buscaba”, y de acuerdo al apellido podían ubicarlo: Ese era Glew.  También  relataba que muchos extranjeros que arribaban a estas tierras le decían Glú, Glef.  Por su parte, Trotha dejó plasmadas muchas de estas historias de vida, recuerdos y personas en su libro “Vivir en Glew”, libro que narra aquellas particularidades del barrio, personajes e  historias glewenses.

Asimismo, solía detallar las particularidades de Glew: Familias tradicionales entre las que se encuentra la familia de Juan Carlos Grosso,  el ferrocarril La Trocha, los corsos en la calle Moreno, la soda Valls, El Huracán, el reparto de leche a domicilio de Abel Díaz e Hijos, son alguno de los tantos inolvidables recuerdos.

 

Ortega3

Por otra parte, otro de los pioneros, Don Manuel Ortega, es quien relata los pormenores en la constitución de Glew y en particular de su barrio Parque Roma. Al respecto, cuenta entre otras cuestiones, la historia de la escuela del barrio: “Ese colegio es madre de todos los colegios porque de un aula salió la Escuela de Educación Secundaria Técnica (E.E.S.T.) N° 02, la Escuela Media N° 7. De un aula también salió el Jardín de Infantes N° 909. De un aula se hizo la casa del niño que hoy es el Centro Educativo Complementario (CEC) N° 802. Y el primer año fue la Escuela Secundaria Piloto N° 1 que funcionó un sólo año acá”.

Lo cierto es que Don Ortega es uno de los vecinos más destacados de Glew, y contó además a este medio que fue quien fundó el Club Don Segundo Sombra, el Club de Jubilados del barrio, y junto a otras personas del barrio gestionaron la primera Sala de Auxilios de Parque Roma. Asimismo, ha gestionado los servicios para el barrio, como el gas y la luz. Actualmente, muchos recuerdan el kiosco de Don Ortega con mucho cariño y como muchos dicen, es como si fuese “el abuelo de muchos chicos de Glew”.

Élida nativa de Glew

Por su parte, otra de las personalidades, Elida Yobizzi, nativa de Glew y nació exactamente en la estación de Glew, también contó su historia a este medio. Su padre era ferroviario y es por ello que nació en la mismísima estación de Glew. En la nota realizada el año pasado, recuerda a su querida calle “Moreno”, los corsos, de los cuales relata: “Todos me dicen que como los carnavales de Glew no hubo en ningún lado, venían de todos lados con disfraces, capuchas, caretas, había comparsas y se tiraban serpentinas de auto a auto”.

Asimismo, Élida rememoró en la misma entrevista, la popular tienda del “Turco Dulce” en la esquina de Moreno a pasos de la estación, la cual trabajaba muy bien, más aún para las fechas de corsos, pues alquilaban los disfraces en la zona.

Y si hablamos de locales predilectos para los lugareños, Élida Yobizzi mencionó el tradicional almacén de Agapito Vega donde “por sólo 5 centavos se podía comprar un montón de galletitas”, y una despensa muy conocida: “Cuando yo era chica estaba el almacén de todo Glew de la calle Moreno… Era el de Juan Amadeo, donde por 10 centavos se podía comprar yerba”. También, el almacén La Victoria, donde hoy se encuentra el Colegio que lleva su mismo nombre, es otro de sus lindos recuerdos: “Casi todos mis tíos tenían tambos, mi tío venía a Glew a cobrar la leche, dejaban los coches a caballo en mi casa, nos íbamos y tomábamos una copita de anís cada uno. También menciona a La Mimosa que era un almacén de pueblo, donde la gente se reunía allí, tomaban  grapa, anís, y también funcionaba como salón para fiestas de casamiento.

Si de vecinos se trata, se acordaba con gran nostalgia de la familia Grosso quienes, cuando eran chicos, vivían al lado de su casa: “Vivíamos pared de por medio, yo tendría 12 y ellos, como travesura, a la hora de la siesta nos sacaban los higos de la planta, los enganchaban y sacaban con un palo y una latita”. Algo que dejó en claro es que los vecinos estuvieron unidos siempre, y es uno de los tantos motivos por los cuales le gustó Glew. Y no olvida de contar entre otras cosas que los carnavales eran todo un gran acontecimiento, por ejemplo con la presencia de Juan D´Arienzo.

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Por otro lado, Glew cuenta con el gran aporte de Darío del Museo Regional La Banderita, y es uno de los que ayuda a reconstruir un poco la historia. Allí cuenta con muchas fotografías y reliquias del Glew de antes. Además, destaca las donaciones del antiguo vecino Agapito Vega quien tenía Almacén de Ramos generales, y Agapito fue uno de los pioneros que también hizo su contribución fundamental para el desarrollo de Glew. Por su parte, Darío es quien a través del museo,  recopila gran parte de la historia. Por ejemplo, en una foto se exhibe la casa más vieja del pueblo que, a su vez, fue “la primera edificación con un primer piso” perteneciente a la familia Calvo, en la esquina de lo que actualmente es Sarmiento y Soldi. (Imagen 6)

También, exhibe fotografías del antiguo almacén La Mimosa, casona del año 1875. “Era una de las casas más viejas que había en el pueblo. Pero estaba en un lugar estratégico porque toda la gente venía por la ruta o Camino Real como se decía en ese entonces”, relata, a la vez que comenta que era Almacén de Ramos generales, bar y también alquilaban piezas para que la gente pudiera vivir allí.  (Imagen 7)

En un sector, se exhiben guitarras, por ejemplo, la donada por el habitante de Glew, Tito Casado. Vale mencionar que donde hoy se encuentran los barrios Almafuerte y Kanmar sólo había una casa que era de Casado e hijos. Y si de Guitarras se trata tiene otra donación, en este caso del guitarrista glewquino Ángel Fredes.

Siguiendo con las imágenes, se puede mencionar la de un indio que vivía en Glew, Anastasio Quiroga, quien viajó a muchos lugares, entre ellos a Estados Unidos en representación de la Argentina, exhibiendo los instrumentos que él fabricaba y tocaba. (Imagen 8)

Por otro, la imagen de Antonio Sanabria, uno de los folcloristas de Glew, también se exhibe en el lugar. (Imagen 9)

Además, expone la imagen del socio N° 1 del Club Defensores de Glew, Juan Dulce. “Este hombre tiene mucha historia en Glew porque su familia está desde el año 1932”, haciendo referencia a la primera popular tienda que instaló su padre. (Imagen 10)

Asimismo, posee una fotografía de la antigua escuela N° 4 del año 1950, donde se ve gente que formó el pueblo, entre los cuales menciona a Callegari quien tuvo la primera ferretería. (Imagen 11)

Trabajo de alumnos de la Escuela N°24 sobre “Cholín

Muchos recuerdan con cariño al famoso “Cholín”, por quien los alumnos de la escuela N°24 de Parque Roma rescataron su historia en un trabajo realizado en el año 2011 y lo compartimos a continuación:

Cholín era el apodo de quien supo llamarse en realidad Luis Pérez. Personaje por excelencia de Glew. Nacido de una familia española, llegan a la Argentina en 1924. Mataderos fue el primer lugar de residencia para la familia, siendo Glew la morada definitiva. La enfermedad mental de Cholín fue descubierta a temprana edad. Desde muy chico su pasión eran los trenes y así era como se escapaba de su casa para ir a la estación. En muchas oportunidades, los auxiliares de la estación le permitían enganchar las formaciones, y le prestaban sus característicos gorros. Ya no se enganchan los trenes como antes, no existe el galpón ni el viejo puente tan conocido por los vecinos más antiguos, pero el recuerdo de Cholín en la vieja estación forma parte de la postal de ese Glew que ya es historia.

La realidad es que la historia es mucho más larga y continúa, pero el objetivo es compartir para reconstruir nuestra historia y realzar el sentido de pertenencia con la ciudad de “Glew” y su gente.

 

 

 

Imágenes:

Museo Regional La Banderita

Edmundo Trotha

Fotos que vecinos de Glew subieron como usuarios a You Tube:

https://www.youtube.com/watch?v=XuloYxqDJeA&feature=youtu.be

https://www.youtube.com/watch?v=KCDUxSeyRhA 

https://www.youtube.com/watch?v=FkbTyvIYhjY 

 

 

 

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