Vecino honorable, Manuel Ángel Ortega: “Soy un pionero de Glew”

Como se destacó en notas anteriores, este año se cumplen los 150 años del origen del pueblo de Glew, y es por ello que el diario local pretende destacar aquellas personas que han hecho patria y contribuido al progreso de la localidad. Esta semana un homenaje a Don Manuel Ángel Ortega, uno de los verdaderos pioneros de Glew.

Este hombre de principios y compromiso llamado Manuel Ángel Ortega ha participado activamente de la vida social y cultural de su barrio. Vecino querido y admirado por muchos,  merece por parte de esta ciudad su debido reconocimiento: gracias a su longevidad y su memoria, es una gloria de Glew y una parte fundamental en la historia del pueblo.

El famoso vecino de 91 años nos recibe en su casa del barrio glewquino Parque Roma siempre bien predispuesto al diálogo pues tiene mucho para contar. Si bien Don Ortega nació en la provincia de Tucumán, al igual que su esposa María Simona Varela, desde su juventud que  se hallan en estas tierras glewquinas.

“Vine a los 18 años a Buenos Aires y no conocía nada, hasta que me pude ubicar”, relata. Con su mentalidad de progreso ha trabajado en diversos trabajos en esta provincia para luego comenzar a trabajar como marinero. “Fui aprendiendo porque soy un convencido de que nadie nace sabiendo”, cuenta.

Su arribo a las tierras de Glew  

“En 1950 compré el terreno acá”, cuenta a la vez que agrega que a pocos días de haber comprado levantó las cuatro paredes y colocó el techo de chapa.  Don Ortega reconoce que desde que llegó le gustó Glew. “Acá enfrente era todo chacra”, detalla. Y cuando él llegó la calle Beiró donde tiene su casa en realidad se llamaba 25 de mayo. Supone que ese cambio fue debido a que había muchas calles 25 de mayo, a la vez que recuerda que le habrían cambiado el nombre entre los años 1952 y 1953.

Entre algunos de sus tantos aportes por aquellos tiempos se puede mencionar que fue quien empezó a gestionar la concreción del pavimento de esa calle, y lo mismo sucedió para la conformación de la escuela, la N°24.

La escuela del barrio

Al respecto, cuenta la historia de la escuela del barrio: “Ese colegio es madre de todos los colegios porque de un aula salió la Escuela de Educación Secundaria Técnica (E.E.S.T.) N° 02, la Escuela Media N° 7. De un aula también salió el Jardín de Infantes N° 909. De un aula se hizo la casa del niño que hoy es el Centro Educativo Complementario (CEC) N° 802. Y el primer año fue la Escuela Secundaria Piloto N° 1 que funcionó un sólo año acá”.

 “Soy un pionero del barrio”

Como Ortega bien enfatiza, es “un pionero del barrio” a la vez que resalta: “Me conocen todos”. Es que el vecino dejó una gran huella para la Escuela N° 24 y en sí para la conformación de todo el barrio.

“Soy uno de los fundadores del Club Don Segundo Sombra, del Club de Jubilados del barrio”, destaca a la vez que agrega que junto a otras personas del barrio gestionaron la primera Sala de Auxilios de Parque Roma.

Asimismo, ha gestionado los servicios para el barrio, como el gas y la luz. “El primer teléfono a pedal del barrio fue el mío. Desde acá cuando había algún enfermo en el barrio se llamaba a los médicos, cuando se inundó llamamos por los chicos del colegio a Defensa Civil”, relata.

Se acuerda tanto de aquellos tiempos en Glew cuando no había negocios, como así también tiene presente cuando aparecieron los primeros almacenes, cuando funcionaban los trenes a vapor, cuando pasaba la “chanchita”, entre otros sucesos.

Actualmente, muchos recuerdan el kiosco de Don Ortega. A su vez, Ortega menciona a varios de sus vecinos pioneros como Agapito Vega, Garmendia, Tagliaferro, Grosso, entre otros pobladores. Todos ellos y más han hecho su aporte al pueblo de Glew. “Así como yo hay tanta gente que hizo patria en Glew. Muchos ya han fallecido”, describe.

Parque Roma

“Siempre se llamó así. En mayo de 1950 se remataron estas tierras. Juan Boracchia era el rematador que vivía en Sarmiento 412, y estaba presente el escribano. Boracchia le preguntó qué nombre le ponían al lugar y dijo: Roma, porque el escribano era italiano y viajaba mucho a Roma. Y de ahí surgió el nombre  Parque Roma”, narra el vecino.

El abuelo de muchos estudiantes

“Yo soy como un abuelo para muchos chicos”, cuenta porque ayudó a muchos chicos a estudiar y rendir, y actualmente se llena de satisfacción al saber que estos jóvenes siguieron sus estudios y hoy son flamantes abogados y médicos.

Es que este vecino siempre se destacó por ser una persona muy culta e inteligente, le apasiona leer y se confirma cuando muestra su biblioteca colmada de libros. Y vale mencionar que cada tanto en la conversación empalma alguna frase en otro idioma lo cual demuestra su manejo de varias lenguas.

En su plano familiar, Ortega tiene 3 hijos, 5 nietos y 8 bisnietos de los cuales destaca que tanto él cómo su esposa “reciben mucho cariño”, siendo un aliciente para seguir adelante. Ortega adora a su esposa y cuenta que si bien ambos son tucumanos, se conocieron en Buenos Aires para no separarse jamás. Ahora el 26 de abril cumplirá 68 años de casados y lo expresa con mucho orgullo y alegría.

Escenario actual de Glew

Lo cierto es que si bien Don Ortega considera que hubo ciertos progresos, opina que aún falta resolver cuestiones fundamentales como son el acceso al agua corriente, cloacas y demás obras. Cuestiona que han aumentado los impuestos pero no se ve reflejado en mejoras para la localidad. También resalta que el “Glew de antes” era tranquilo y ya hoy no se puede decir lo mismo.

Gracias Don Ortega

A modo de homenaje, ha obtenido ya desde hace tiempo una serie de reconocimientos y diplomas de honor por parte de las instituciones educativas, como así también del área provincial y municipal por la colaboración que siempre prestó a la comunidad local. También su esposa ha recibido reconocimientos por su labor en Glew.

Es por tanta ayuda que dio a la comunidad que ya hace 4 años que le rinden homenaje en los distintos colegios y lo han nombrado “Ciudadano Honorable de Glew”.

Entre los reconocimientos le entregaron un diploma de la Unesco por el día de la Ancianidad. Además, otra distinción expone: “Gracias Ortega por tantos años de colaboración”. Al respecto, Ortega exclama: “Yo siempre di, nunca pedí”. “Me quieren todos, es lo que yo sembré”, agrega.

No sólo en las escuelas de Glew sino en varias localidades le rindieron homenaje, como en Ministro Rivadavia y Longchamps siendo recibido con fuertes aplausos que según cuenta lo han hecho emocionar en varias oportunidades. Y una vez más, Glew le exclama: Gracias Don Ortega!

 

 

 

 

 

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